IN MEMORIAM: ¿HUBO VIDA EN MARTE EN ALGÚN MOMENTO DE SU HISTORIA?

José Rodríguez S
ejristos.com

Bogotá, Colombia, 21/I/2020

Una misión robótica dirigida a Marte  sigue su camino de 7 meses de duración desde el 30 de julio del 2020 y  se espera que termine felizmente en febrero. Su tarea es   dilucidar si hay rastros de vida pasada en Marte.

Haga su pronóstico: ¿Se encontrarán huellas de vida pasada en Marte?

En representación de los que piensan que no, me pongo a mí mismo. Mi razón es muy simple: la vida es tan complicada, tan extremadamente complicada, que toda la ciencia no ha podido recrearla hasta el momento. Hace 30 años se aseguraba que   estábamos a punto de hacer una libélula, pero hoy en día el crudo  realismo de la complejidad pone una advertencia a tanto esfuerzo. De hecho, ensamblar el ADN natural o modificado de una bacteria ya ha resultado titánico. Y si la ciencia no ha podido recrear la vida, ¿qué podré esperar de la no-ciencia?

En representación de los que piensan que sí, los invito a recordar con reverencia al monje dominico Giordano Bruno. Fue quemado por la Inquisición Romana hace 421 años porque ella creía que tenía la obligación de defender a Dios. La siguiente exigencia se la hicieron a un dios pagano, fue referida en el Antiguo Testamento, y nos libra de volver a quemar a alguien: Si Dios es Dios, que se defienda Él mismo. Y bien, ¿Qué fue lo que les hizo dar tanta rabia? Giordano Bruno demostró desde temprano ser un pensador terrible y permanentemente problemático y estudioso. Tanto que llegó a escribir como maestro de ocultismo.  Además, tomó de los protestantes el abstenerse del culto a Maria, la madre de Jesús. De  la teoría de Copérnico tomo la idea de que la Tierra giraba en torno al sol, pero no que el sol fuese el centro de todo. Es decir, la enseñanza de Ptolomeo y que fue adoptada celosamente por la Iglesia,  que  la Tierra era el centro del Universo,   quedó sin sentido. Y siendo un panteísta materialista atomista, no le podía conceder a Jesús derecho especial alguno.

Su pensamiento sobre el cosmos ha sido  guía y  desafío para la Ciencia. Podemos atrevernos a restaurarlo como sigue:

Vemos a simple vista que el sol y la luna son cuerpos extensos. ¿No son así mismo esos otros cuerpos que se mueven a gran velocidad aparente y que se llaman planetas?   ¿No son acaso las estrellas, demasiado lejanas para detectar su movimiento, soles con su corte de planetas girando a su alrededor y con las mismas posibilidades de la Tierra de contener vida en gran manera? ¿Tiene la Tierra algo especial en la inmensidad del cosmos? Y por si no es capaz de pensarlo por Usted mismo, ¿Tienen los habitantes de esta Tierra, vivos o muertos, alguna incidencia sobre la vastedad del Universo? Sin embargo, tanta majestad de una noche estrellada le habla a uno de Dios, de un Dios más grande que el infinito y que habita en cada corazón.

La Inquisición Romana captó plenamente el mensaje y debió deducir que se le quitaba a Jesús el Hijo de Dios su trascendencia universal. Herejía a la vista además de otras más directas.  Fue quemado a sus 52 años en Roma en el Campo de' Fiori, vivo y consciente, en la mañana del 17  de febrero del 1600 después de haber aguantado unos 7 años de encarcelamiento con las torturas disuasivas correspondientes.  Pero se mantuvo firme, determinado.

Las ideas de Giordano Bruno se han venido estudiando lentamente. Astrónomos como Galileo y Simon Marius inauguraron la saga: con sus telescopios mostraron que el Universo era realmente grande, que los planetas eran cuerpos extensos, y que Júpiter y sus  lunas eran pequeños sistemas planetarios. Ellos  vieron en 1610 las 4 lunas mayores y se han añadido a la lista más de 70. Se hacía fuerte la idea de que las estrellas eran soles. Pero que tenían planetas a su alrededor era algo más complicado. La siguiente predicción al respecto podría eventualmente ser verificada por astrónomos aficionados que tengan mucha paciencia: si las estrellas son soles con planetas girando a su alrededor, la intensidad de la luz que nos llega debe disminuir cuando los planetas eclipsan su sol. Así que debemos registrar una variación periódica de la intensidad de luz. Claro que hay que descartar otras opciones. Por otro lado, ver los planetas directamente también ha sido posible, pero es algo demasiado especializado pues es como discernir en la lejanía la luz de un fósforo puesto al lado de una poderosa torre de iluminación. Se utilizan técnicas apropiadas de oscurecimiento heredadas y refinadas del estudio de la corona solar.

Un estudio completo puede requerir un  grupo de trabajo de más de 50 personas.  

Por otro lado, otra  predicción importante ha fallado, pero se la sigue estudiando: como la Tierra no tiene nada de especial, la vida inteligente que ella contiene no puede tener nada de raro y por tanto esta debe pulular por el Universo. Por consiguiente, del cielo deben venir infinidad de señales electromagnéticas con mensajes inteligibles. Resultado experimental = nada de nada. Y no por flojera: The Search for Extraterrestrial Intelligence (
SETI) es un programa que se ha ganado el respeto de todos.

Una predicción menos fuerte, que la vida debe abundar por el Universo, también ha recibido mucha atención. En particular, se ha buscado y rebuscado vida en nuestro sistema solar. La sonda espacial Galileo enviada en 1990 detectó vida en la Tierra.

Fuera de eso, nada hasta la presente, pero algunas moléculas siguen dando esperanza. Muchísima atención se le ha prestado a Marte. Pero la NASA ya no cree que allí haya vida en el presente aunque lo creyó en algún momento: en 1976 el Viking 1 de la NASA dio una respuesta afirmativa  a la pregunta de si había vida en Marte en ese momento, pero la rebatió una semana después con una negativa, la cual  ha predominado por encima de la incertidumbre.

Sin embargo,  la NASA ha encontrado razones para sospechar que anteriormente hubo agua en la superficie marciana y que por tanto pudo haber vida en el pasado. Es para tratar de confirmarlo que la NASA mandó la misión robótica que amartizará el próximo  18 de febrero, in memoriam del sacrificio de Giordano Bruno.  

No se esperan dinosaurios ni cosas por el estilo. Sucede que las condiciones en Marte son extremas para nuestros estándares: mucha sequedad, frío extremo, alta radiación, muy baja presión atmosférica, poco oxígeno, mucho CO₂. Pero la Tierra tiene muchos microorganismos muy bien adaptados  a tales circunstancias. Basados en su estudio, se   esperan fósiles de microorganismos que pudieron haber captado carbono directamente del CO₂,   extraído hierro y azufre de la pirita (Sulfuro de hierro), y que pudieron haber aprovechado gradientes de energía en sustratos minerales o de arcilla.

Con todo, ningún resultado parece ser suficientemente convincente para los escépticos que les gusta esgrimir razones bastante elaboradas.  

¿Qué se encontrará? Yo digo que no ha habido vida en Marte. ¿Y Usted?



Todos los links estaban vivos en el día de la publicación.

Para ver el código de ésta página, de click en el botón derecho y seleccione View Page Source